Cumbres Borrascosas

Puntaje
Cumbres borrascosas es un libro que, por contradictorio que suene, emana un amor desenfrenado y una sed de venganza sin límites. Un amor que no se apaga ni con la muerte y un odio que no conoce el remordimiento.

Cumbres borrascosas es un libro que emana, por contradictorio que suene, un amor desenfrenado y una sed de venganza sin límites. Un amor que no se apaga ni con la muerte y un odio que no conoce el remordimiento. Ambos avanzan arrasando con todo, llevándose en el camino a víctimas inocentes que aman y sufren al mismo tiempo, muchas veces sin entender por qué.

Durante mucho tiempo, por referencias, comentarios y una especie de efecto Mandela, siempre lo coloqué dentro del espectro de las novelas románticas, cercano a lo que uno encuentra en Orgullo y prejuicio. Estaba muy equivocado. Cumbres borrascosas funciona casi como su antónimo. No pierde la fuerza narrativa que te captura de inicio a fin, pero lo que ofrece no es romance, sino incomodidad.

La novela se construye a partir del relato de un observador externo. Un inquilino, el señor Lockwood, llega a Cumbres Borrascosas para pasar el invierno en una propiedad bajo el cuidado de Heathcliff, un hombre hosco y distante. Más inquietante que él es la casa misma: un espacio áspero, casi abandonado, habitado por personas cuya energía vital parece haberse extinguido. Tras una noche marcada por el mal clima y una pesadilla con una mujer llamada Catherine Earnshaw, se despierta una curiosidad que comparte tanto el personaje como el lector.

Esa curiosidad se va resolviendo cuando Nelly Dean, el ama de llaves, cuida a Lockwood durante una enfermedad y le cuenta la historia oscura que envuelve a la casa. A partir de ahí se despliega un relato que abarca años y tres generaciones, centrado en los linajes Earnshaw y Linton.

Todo comienza cuando el señor Earnshaw regresa de un viaje con un niño abandonado. Lo que parece un acto de caridad se convierte en el inicio de una cadena de acontecimientos desafortunados, como un dominó cargado de amor, sufrimiento y muerte. Ese niño, Heathcliff, crece junto a Catherine y Hindley Earnshaw, pero nunca es aceptado del todo. El rechazo, el maltrato y la humillación moldean su carácter, mientras se va tejiendo con Catherine un vínculo intenso y profundamente destructivo. Sin embargo, hay algo que esa sociedad no puede permitir y es que Catherine se una a alguien sin apellido, sin posición, sin lugar.

Con el paso de los años, Heathcliff desaparece y regresa transformado. No solo vuelve por amor obsesivo, sino para ejecutar una venganza meticulosa que involucra a hijos, sobrinos y herederos. No busca justicia ni reparación: busca demostrar quién tuvo el poder, quién amó más a Catherine y por qué todos deben sufrir por la felicidad que le fue negada.

Desde una mirada contemporánea, es fácil etiquetar a estos personajes como tóxicos. Pero leer Cumbres Borrascosas únicamente con ese filtro sería injusto. Emily Brontë exagera deliberadamente para construir una tragedia que se derrama a lo largo de un árbol familiar condenado, donde el amor no redime y el destino parece inclinarse siempre hacia la pérdida. Todo esto se mezcla con una atmósfera casi terrorífica, donde los muertos no terminan de irse y continúan atormentando a los vivos.Es una historia que puede sentirse pesada, incluso sofocante, por la acumulación constante de eventos fatalistas. Pero ahí reside su esencia: el amor y sus consecuencias más oscuras, no como ideal romántico, sino como una fuerza que, cuando se confunde con orgullo y resentimiento, termina por destruirlo todo.

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Arnold Camus
Arnold Camushttp://www.arnoldcamus.com
¡Hola! Soy Arnold Camus, comunicador de profesión y lector por amor. Hace 10 años creo contenido para Leerlo Todo, un espacio en la internet donde comparto sobre los libros que leo, los que quiero leer y noticias del mundo literario.
Cumbres borrascosas es un libro que, por contradictorio que suene, emana un amor desenfrenado y una sed de venganza sin límites. Un amor que no se apaga ni con la muerte y un odio que no conoce el remordimiento. Cumbres Borrascosas