¿Qué pasa cuando la realidad deja de ser un límite? Esa es la pregunta que impulsa Vórtices Viles, la nueva y perturbadora novela del escritor colombiano Sebastián Hernández, una obra que entrelaza ciencia ficción, mitología y terror existencial para ofrecernos una experiencia literaria intensa, provocadora y difícil de olvidar.
Un experimento que no busca respuestas, sino nuevas preguntas
En una isla secreta del Pacífico, un consorcio clandestino da inicio al Proyecto Sanderson: abrir doce vórtices en puntos clave del planeta, donde lo inexplicable ha dejado cicatrices. Pero lo que comienza como un experimento científico se convierte rápidamente en un viaje hacia lo insondable, donde las reglas de la física se quiebran y lo espiritual cobra una forma tan real como amenazante.
Los vórtices no solo conectan mundos: conectan heridas, memorias y temores. Son fisuras por donde se filtra no solo lo desconocido, sino aquello que intentamos olvidar.
Tres voluntarios, un solo abismo interior
Los protagonistas de esta historia no son héroes tradicionales. Daniel, un exconvicto con un don para las lenguas muertas, busca redención a través de símbolos que podrían destruirlo. Tara, mitóloga en fuga, tropieza con un destino más oscuro del que dejó atrás. Susana, antropóloga marcada por el abandono, se enfrenta a entidades que habitan más allá de lo comprensible.
Ellos no están unidos por la ciencia, sino por lo no resuelto. Lo que comienza como exploración se transforma en confrontación con lo más profundo de su ser… y con algo que tal vez nunca debió ser invocado.
Sobre Sebastián Hernández
Sebastián Hernández nació en Manizales en 1992 y se formó en Artes Escénicas. Ha transitado distintos lenguajes narrativos —literarios, escénicos y audiovisuales— con un estilo que combina lo fantástico con una mirada profundamente humana. En 2023 sorprendió con Tumba de Brujas, una novela de horror gótico que dejó clara su capacidad para inquietar al lector desde lo emocional.
Con Vórtices Viles, su incursión en la ciencia ficción filosófica y el horror existencial, el autor conserva su sello narrativo: un relato denso, atmosférico, tan sugestivo como perturbador.


